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Articulo 5335/122009 publicado el 23/12/2009 - Lecturas: 682
El robo a los turistas es detestable (+Video)

El robo a los turistas es detestable (+Video)

Una cosa es el derecho al trabajo y otra el acoso y el tumbe en las playas de Cartagena

La escena de todos los días y a todas horas en la playa y sobre eso no existe ningún control. Si usted tiene cara, pinta o habladito de cachaco o extranjero prepárese porque como dicen aquí “se la van a enterrar toda y sin vaselina”. La cosa empieza con suavidad y ternura:

Escena I
Venga, pruebe esta muelita de cangrejo que está bien rica, y es gratis y usted la prueba y sin más allá y sin más acá le pasan la segunda y la tercera y la cuarta y luego el matracazo: me debe 70.000 y usted entre alelado y entre rabioso: “¿Cómo? ¿No y que era gratis? No señor, la primera pero las otras no y usted todavía sin salir de su asombro se da cuenta que es un montaje para dejarlo sin fondos o para quitárselos sin asco y sin pena y siente ganas de meterle una trompada o una patada al sujeto, pero mira a su izquierda y a su derecha y ve otros mulatones tirándoselas de guebones pero listos a caerle al menor asomo de rebeldía frente a tamañaza injusticia y delito.
Usted paga y se va donde la policía a denunciar el hecho pero como no han sido sorprendidos en flagrancia no pueden hacer nada los uniformados y ya los bandidos se han perdido de por allí.

Escena II
Se acerca la morocha y le empieza a acariciar los hombros y el cuello y usted, le dice “tranquila, señora”.
Ay, papi, esto es gratis dejame que te de un masajito, desestrezate. No te pongas asi. Papi. Mira que te voy a dar un masaje como nunca te lo han dado y te sentirás como nuevo papi. Y usted, vea, señora, disculpe, pero no quiero masaje, ni tengo plata para masaje. Ay, papi, cualquier cosita es cariño y tu crees que la cosa es de mil o dos mil pesos y te dejas hacer y cuando ella termina con sus aceites de coco o de naranja, viene el banderillazo: son 40 mil pesos y tu: ¿Qué, qué? Y te dejas aturdido como si te hubieran dado un mazazo. Pero señora, yo le dije que no y usted me dijo que era gratis o que le diera cualquier cosita y ella responde: Yo le hice un masaje completo y usted me lo paga. Usted mira el mar y a los lados y detrás los mulatones haciéndose los pendejos y paga para evitarse un problema.

Escena III
La negra llega y le coge la cabeza a su hija o a su mujer, otras dos negras observan la escena y unos mulatones están por allí cerca. La negrota suelta el anzuelo de pescar incautos: ¿Le hago las trencitas?.
Usted se pone en alerta, primero dice que no y ante su insistencia le pregunta: ¿Cuánto vale? Y ella dice, mire primero y nos arreglamos después. Mire lo linda que va a quedar su esposita o su hijita o su noviecita y usted deja que le hagan las trencitas con chakiras o sin ellas y al final el problemón, usted no quiere pagar lo que le cobran porque le parece excesivo, pero al final paga y más si está con la novia o la amante.

Escena IV
Amigo pruebe gratis esta ostra…Tómese esta otra y esta otra y esta otra y cuando vienes a ver debe más de sesenta mil pesos y es candidato seguro a una enfermedad diarreica aguda y protagonista de una discusión y de un problema cuando el mulaton le pasa cuenta de cobro y usted no quiere pagar porque se siente atracado sin cuchillo y sin revólver. Paga porque está atrancado de ostras frescas con un charrete de jugo de limón y ser siente el maricón más grande del mundo pero sin el placer y sin el pecado. Y ni para qué va a la policía si ya lo jodieron y sin que usted se diera cuenta.

Escena V
El turista italiano, francés, gringo o español, recibe las piñas coladas y luego ve que vienen tres piñas coladas mas y tres más y les cobran treinta y tan solo han tomado nueve y están hastiados ya de las piñas coladas y rodeados de negros agresivos que les quieren cascar si no pagan.

Con estas y otras modalidades se roba a los turistas en Cartagena, por lo que alguno un dia disgustado hincó un banderín en la playa donde rezaba :
¡No compro un culo hijueputas!

No hay derecho. Una cosa es el derecho al trabajo y otra cosa el derecho que tienen los turistas sean de donde sean a no ser robados ni estafados.
Nos falta autoridad y nos falta coraje para enfrentar un problema que está ahuyentando a los turistas de Cartagena, porque al que tumban no vuelve y le hace mala propaganda a la ciudad. No hay derecho a estas actitudes hamponiles en nuestras playas y en nuestra ciudad.

Por: Luis Roncallo

Un escuadrón para evitar acosos

Si hay algo que un turista detesta es que los vendedores ambulantes le persigan sin tregua. Si encima no vienen solos, sino en hordas sucesivas, las vacaciones se vuelven una pesadilla. Y eso, precisamente, es lo que quiere evitar que ocurra el ayuntamiento de Cartagena de Indias, la joya por excelencia del Caribe colombiano.

De ahí que estén estrenando estos días el Escuadrón Anti-acoso, integrado por jóvenes agentes de la Policía de Turismo, que hacen su servicio militar en ese cuerpo. Su titánica misión: convencer a toda una legión de ambulantes, inasequibles al desaliento, de que dejen en paz al inocente bañista que solo pretende relajarse un rato. Campo de actuación: las playas citadinas más concurridas.

¿Triunfarán? Difícil de predecir ya que sólo cuentan con la labia y su poder de persuasión como armas. No hay leyes que les permitan echar a la fuerza a alguien cuyo único delito consiste en trabajar por su cuenta para sacarse unos pesos a costa del veraneante.

"No se dan cuenta de que dañan la gallina de los huevos de oro", indica el teniente Montaño, un ser de infinita paciencia y hablar pausado. Señala a una nube de mujeres y hombres cargados de las mercancías más variopintas, con las que entabla un diálogo. "El turista que se sintió acosado va a trasladar su molestia a su ciudad de origen y quienes lo escuchen no querrán venir", explica a su audiencia. Le agrego que esos enjambres de acosadores incansables son la razón de que un alto porcentaje de españoles que visitan Marruecos por primera vez no repitan ni atados, según una encuesta del propio país norteafricano.

"Eso es lo que nosotros, precisamente, queremos evitar", insiste el oficial. La policía ha contado dos mil quinientos vendedores, de los cuales a 900 les dieron un carné tras pasar por la Escuela de la playa, creada para enseñarles a tratar al cliente. A esos los controlan mejor y la idea es asignar a cada uno un cuadrante de arena, para que la proporción entre vendedor y turista no resulte atosigante.

El Escuadrón también se encarga de que la gente nade y la ropa no se pierda, y de evitar timos. Si a usted le cobran una cifra abusiva, puede reclamar y los agentes se ocupan de que le devuelvan la diferencia. En temporadas altas, el trabajo de los policías se multiplicará al infinito. A los ambulantes que ya existen, se suman los que llegan de todos los rincones del país para hacer su agosto. "Soy un campesino sin educación, no sé como tratar al turista, pero intento no ser grosero", me dice Edwin Pacheco, que ofrece gafas de sol.

En mi trasegar por las playas vi vendedores de pareos, chancletas, pulseras, pescado frito, zumos naturales, bebidas embotelladas, cocos, masajes, trencitas, tabla de surf, fotos, paquetes hoteleros, serenatas vallenatas, pasteles, helados, frutas exóticas, pasajes a las Islas del Rosario u otras excursiones. Y todos, sin excepción, se posan sobre el bañista como moscas, nadie escapa.

"Uno comprende que tengan necesidades, que quieran ganar una plata, pero que no acosen", afirma Miguel Menéndez, que llegó de otra ciudad colombiana, Barrancabermeja, con toda la familia.

Y es que Cartagena, capital del departamento de Bolívar, son dos ciudades en una: la formada por el llamado 'Corralito de piedra' –la vieja y bella villa amurallada, plagada de hoteles y restaurantes de lujo- y Boca Grande –una lengua de mar donde se alzan los mejores edificios y viven la población pudiente. Y la misérrima, la más numerosa, compuesta de una sucesión de barriadas de casuchas, cuna de los ambulantes.

Conciliar turismo y necesidades acuciantes de los más pobres, es la tarea del Escuadrón, cuyos bisoños integrantes pertenecen, precisamente, a los sectores desfavorecidos.

Tomado de ElMundo.es

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Comentarios:

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5 Comentarios

Julia Rodríguez de Bogotá el 29/01/2010
Id: 5681 Art: 5335
Es hora de que hagan algo al respecto. Esos vendedores deberían darse cuenta de que en lugar de atraer mas compradores lo que hacen es espantar a la gente.Además así como se cogen la plata así mismito pronto se les ha de esfumar.Esa no es una estrategia de ventas y hace que la gente prefiera escoger destinos más tranquilos donde no "te sacan los ojos y el dinero" y puedes disfrutar de tus vacaciones en paz.
MARY de CARTAGENA el 20/01/2010
Id: 5567 Art: 5335
SI A LA PRIVATIZACION DE LAS PLAYAS DE CARTAGENA, YA BASTA DE TANTO VENDEDOR ABUSADOR... SI A LA PRIVATIZACION DE LAS PLAYAS SI AL PROGRESO DE MI CARTAGENA
IDANTA de Valencia- Venezuela el 27/12/2009
Id: 5351 Art: 5335
MI SOBRINO YA FUE VICTIMA EN LA "PROBADITA GRATIS" DE LAS OSTRAS EN LAS PLAYAS DE BARU EN NUESTRAS ANTERIORES VACACINES EN ESAS HERMOSAS ISLAS. MI MENSAJE ES PARA LAS AUTORIDADES- POR FAVOR HAY QUE PONER MUCHO CONTROL PARA EVITAR CAER EN LAS TRAMPAS DE ESOS AVIVATOS.-
Claude de Cartagena el 24/12/2009
Id: 5324 Art: 5335
estoy totalmente en acurdo contigo Carlos, hize una traduccion de este articulo en frances par alos canadienses y franceses, es aqui : http://www.cartagena- indias.com/fr/Actualite/2009/1223-vendeurs.html
Carlos Alfonso de Houston, TX el 22/12/2009
Id: 5290 Art: 5335
El punto es que si ustedes quieren tener turismo de verdad--- osea como Cancun o Miami, todo el año y no unas semanas en temporada--- deben entender que la unica manare para que el turista vuelva es que nadie lo acose. Estos vendedores non saben nada de como se trata al turista y mucha gente no vuelve a Cartagena justamente por eso. Mi sugerencia es que solo un grupo de pocos vendedores sean admitidos a la playa despues de un curso en como atender al turista sin acosar. Yo personalmente no vuelvo a cartagena porque el acoso es increible en todas la ciudad inclusive la ciudad antigua. En Salvador hay 10 veces el turismo de Cartagena y nadie molesta en la playa ...y tambien en Salvador hay pobreza, pero hay mas educacion y los gobernantes tienen vision para que los turistas vuelven.

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